Horrendo crimen. En un ritual satánico, un seguidor de la música de rock 'heavy metal' usó una bayoneta con mango para matar a su mejor amigo. También le destrozó la cabeza con un martillo y una piedra y luego le extrajo con unas tijeras el hígado y el corazón. El asesinato ocurrió la noche del jueves pasado en Puente Piedra.
Cansado de que constantemente lo molestara, Henry Eduardo Castro Avendaño (21) mató a Jhon Gino Villarreal Ostos (18) en el primer piso de su casa del jirón Buenos Aires, Mz. B, lote 14, Asociación 'Micaela Bastidas', a la altura del kilómetro 33.5 de la Panamericana Norte.
El desequilibrado sujeto, quien hace dos años recibió tratamiento siquiátrico en el hospital 'Hideyo Noguchi', planificó asesinar a su vecino porque siempre le decía: 'que no podía matar ni a un perro'.
A las 5 de la tarde del jueves pasado esperó a que la víctima pasara por el frontis de su domicilio y lo invitó a su casa. "Le dije que de acá no salía vivo, se puso nervioso y cerré la puerta", contó el criminal.
Se loqueó La víctima, que laboraba en una fábrica de manualidades de madera, suplicó de rodillas que no lo matara. "Lloró y me dijo que no le haga nada. Cogí la bayoneta y se la clavé en el tórax, corazón y la espalda. Luego agarré un martillo y le golpeé la cabeza, lo rematé con una piedra hasta que sus sesos quedaron regados en el piso", detalló Castro Avendaño.
Enseguida le cortó el vientre con el arma blanca y unas tijeras. "Le extraje el hígado y el corazón y me tomé su sangre. Después corté su pene y le hice tajos en el rostro", contó el homicida.
El crimen ocurrió al pie de una cruz de madera revestida con capucha y túnica blanca del 'Ku klux klan' (agrupación racista), la misma que llevaba la esvástica nazi y estaba atravesada con clavos de diferentes tamaños.
"El cuerpo lo arrastré hasta la sala, estaba harto que me llamara cobarde y que no mataba a nadie. Tomé varias pastillas de 'Diazepán' y me eché sobre mi cama", añadió el asesino.
Hallan armas Efectivamente, Guillermo Castro Chuchón (57) y Cecilia Avendaño (58), padres del metalero, lo encontraron con la ropa ensangrentada, a las 2 de la madrugada, cuando ingresaron al cuarto.
En la escena del crimen, agentes de la Divincri-Norte hallaron una bayoneta con mango (convirtió la punta en un serrucho con una lima), una tijera, un martillo y una piedra con restos de sangre. En las paredes de la sala y habitación había dibujos de animales descuartizados y mensajes que decían: 'Disculpen papás, adiós a todos' y 'no debió suceder así, estoy arruinado', escritos por el rockero.
"En un triplay hizo más de 16 huecos con la bayoneta. Parece que despejó su furia con el arma después de cometer el asesinato. Este sujeto es un demente", precisó un agente de la Divincri Norte.
Me gustaría plantear una observación que podríamos considerar un poco directa, despues de un largo tiempo de introspeccion he descubierto q no es tan terrible, sobre todo cuando uno parte de la convicción de poder mejorar esos puntos “difíciles”. Cuando el proceso de autoexploración alcanza un nivel como este, la experiencia se vuelve transpersonal, es decir la historia de lo individual se funde con la historia de la especie. Aquellos que iniciaron el proceso como una terapia obviamente personal a menudo sienten, llegado este momento, a redescubrir varias facetas que pensaba perdidas, olvidadas y a veces hasta inexistentes en mi persona. Aunque no me fue difícil abrir mis emociones, lo más duro fue aceptar algunos puntos, que aunque sabía que existían, no los quería afrontar; pero me propuse aplicar las herramientas en mi vida cotidiana, dispuesto a cuestionarme y volver sobre mis pasos cuantas veces sea necesario. Sin duda muchos, millones de obstáculos se presentarán ante mí y tal vez me desanimen, pero hago el compromiso de superarlos y superarme, O acaso, no está en eso la oportunidad de aprender de los errores y la dicha de disfrutar la vida?